Posiblemente jamas escucharía a Bebo en solitario porque sería soporífero … y posiblemente tampoco escucharía a Diego el Cigala porque no compro música en las gasolineras. Pero juntitos los dos, crearon un homenaje imprescindible a la pasión. Hablo de todo esto ahora porque El Cigala acaba de lanzar la segunda parte de Lagrimas negras, y habiendo escuchado solo una canción me da buenas sensaciones, solo espero que esté a la altura del primero … y es que soy de la doctrina de “segundas partes nunca fueron buenas”.
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